“Rental Family”: el poder de sentirse visto — Brendan Fraser, Hikari y un elenco extraordinario exploran la soledad moderna desde el corazón de Japón
Por Marc Mejía
Hay películas que son pequeñas ventanas hacia lo que somos.
Y luego está Rental Family, una cinta profundamente humana, dirigida por la visionaria Hikari, que nos recuerda algo incómodo, tierno y universal: todos necesitamos pertenecer a alguien.
Protagonizada por Brendan Fraser, junto a la delicadeza interpretativa de Takehiro Hira y Mari Yamamoto, la película es un abrazo cinematográfico en tiempos donde la conexión humana parece haberse vuelto un lujo.
Durante la conferencia global con miembros votantes de los Golden Globes, la directora y los actores compartieron reflexiones íntimas sobre identidad, soledad, cultura y esa búsqueda inevitable de familia —aunque sea prestada— que nos acompaña a todos.
Hikari: “La familia también puede ser elegida”
La directora Hikari no oculta que la historia nació de un lugar muy personal. Ella misma vivió entre culturas, creciendo en Japón y estudiando en Estados Unidos.
Ese sentido de “estar entre mundos”, explica, fue el motor para crear esta película.
“Como estudiante de intercambio, era la única chica japonesa en Utah. Al principio me sentía sola, pero cuando comencé a hablar el idioma, entendí algo: la familia no son solo los parientes. Las amigas que hice allá se convirtieron en mi familia.”
Ese concepto atraviesa toda la película:
la familia como un acto voluntario, como una decisión, como un puente para cruzar la soledad.
Hikari habló con honestidad sobre el mundo actual:
“Hoy todo se siente dividido. Nos desconectamos porque tenemos culturas distintas, colores distintos… Yo quería crear una historia que uniera a la gente.”
Brendan Fraser y un personaje que busca un lugar en el mundo
Brendan interpreta a Phillip, un hombre que llega a Japón sin raíces, sin familia y sin rumbo.
Un “pez fuera del agua”, como lo describe Hikari.
“Phillip no cree en nada. Solo quiere existir en algún lugar. A través del negocio de alquiler de familias… termina encontrando amor, cariño, respeto. Algo que nunca tuvo.”
Phillip se convierte en esposo, en padre, en amigo… pero todo dentro del marco de una relación “rentada”.
Y aun así, se transforma, porque en el fondo, la conexión humana —real o actuada— nos mueve.
Hikari explicó:
“Lo importante es el primer paso. Aunque no estés relacionado con alguien, si quieres conectar, si quieres ayudar… ahí nace una familia.”
Mari Yamamoto: una actriz que entiende el dolor y la dignidad
El trabajo de Mari Yamamoto como Aiko fue uno de los aspectos más celebrados durante la conversación.
Hikari habló de ella con enorme respeto.
“Mari es fuego. Es dedicada, estudiosa, profunda.”
Antes de ser actriz, Mari fue periodista, lo que le permitió investigar a fondo los servicios reales de “rental family” en Japón.
Pero lo que más conmovió fue cómo la actriz entendió la historia oculta de Aiko —uno de los elementos más duros del guion—:
“Aiko era actriz. Fue acosada por un productor y por hablar, la expulsaron de la industria. Mari se sumergió por completo en ese dolor.”
La directora resaltó una de sus escenas favoritas:
“Cuando Aiko renuncia, no dice ‘me voy’. Lo dice con respeto, con dignidad: ‘Estoy terminando esto’. Ese momento lo amo.”
Takehiro Hira: la humanidad detrás de Kikuo
El legendario actor japonés Takehiro Hira aporta una suavidad conmovedora al personaje de Kikuo, un hombre solitario que encuentra en Phillip una compañía inesperada.
Según Hikari, su presencia en pantalla sostuvo gran parte del corazón de la película:
“Takehiro entiende el alma japonesa. La calma, la contención, el respeto. Él es la brújula emocional de Phillip.”
Su participación reforzó el mensaje central de la historia:
no importa si no nos parecemos; la conexión sigue siendo posible.
Cuando el humor japonés explica una cultura entera
Una de las escenas más comentadas es la hilarante aparición de un personaje en “body suit” dentro de un comercial japonés.
A los occidentales puede parecerles extraño, pero para Hikari, ese tipo de humor es parte del ADN de Japón:
“Crecí viendo comediantes en trajes elásticos haciendo locuras. Es una válvula de escape. En Japón no puedes llamar la atención. Entonces, el humor es una forma de romper esa rigidez.”
Esa escena explica quiénes son los japoneses de un modo sencillo, divertido y profundamente revelador.
El origen de la historia: trabajos raros y una pandemia que lo cambió todo
El punto de partida fue sorprendentemente simple:
el coescritor Stephen Blahut buscaba trabajos para extranjeros en Japón.
Entre opciones como “cuddling service” o cafés de mayordomos, apareció el concepto: familias de alquiler.
Hikari se obsesionó.
“Quería entender quién usa estos servicios. Y descubrimos que la verdadera pandemia era la soledad.”
Después llegó el COVID. Y la desconexión global solo reforzó la idea central del film:
volver a mirar al otro, de frente, sin pantallas de por medio.
Tecnología, inteligencia artificial y la soledad que no se va
Un periodista preguntó cómo la llegada de la IA afecta nuestra capacidad de conectar.
La respuesta de Hikari fue sencilla y poderosa:
“Somos humanos. Tenemos piel. Ningún robot puede reemplazar eso. Puedes tener un robot en casa… y aun así sentirte solo.”
La directora pide volver a lo básico:
preguntar, llamar, juntarse, buscar a otros.
“Tenemos que decir: ‘Oye, ¿quieres salir?’. Eso ya no se hace. Solo mandamos mensajes. Hay que hacer el esfuerzo.”
Japón como personaje vivo
Más allá del guion, Tokio es otro protagonista.
“Cada edificio, cada tren lleno de gente, cada calle significa algo. Son espacios donde viven miles de personas que también buscan conexión.”
Pero filmar allí no fue fácil:
calles pequeñas, vecinos estrictos, locaciones canceladas a último minuto.
Aun así, Hikari no lo cambiaría por nada:
“Tokio respira dentro de la película. Es el alma.”
¿Por qué la película está ganando premios del público?
La pregunta final fue sobre el éxito internacional de Rental Family.
La directora sonrió al responder:
“En cada país la gente ríe y llora en los mismos momentos. Creo que estaban buscando una película así: algo que los hiciera sentir.”
Su teoría es simple:
el mundo está hambriento de historias que unan, que abracen, que recuerden que no estamos solos.
“El cine es un lugar para sentir juntos. Eso no lo da la televisión. Por eso hay que volver a las salas.”
Conclusión: una película que abraza
Rental Family no es solo una historia sobre un servicio extraño en Japón.
Es una metáfora luminosa sobre el aislamiento global, la búsqueda de familia y el acto radical de tender la mano a un desconocido.
Es una película que te mira a los ojos.
Que te dice: no estás solo, aunque creas que sí.
Que te recuerda que siempre, en cualquier rincón del mundo, alguien puede convertirse en familia.
